De antigua bodega jerezana a hotel boutique
Proyecto completo
Reforma integral
Hotel Bodega Isla 4, rehabilitación de patrimonio vinícola en Jerez de la Frontera
Entrar en esta antigua bodega en el corazón de Jerez de la Frontera es conectar directamente con la historia viva de la arquitectura del vino. Este espacio, que durante décadas custodió el silencio y la crianza del jerez, se prepara ahora para transformarse en un hotel boutique de cinco habitaciones.
El punto de partida de la reforma destaca por sus naves de techos altos, arcos sobremuros de distintas épocas y una luz tamizada que evoca el pasado del edificio. Antes de iniciar las obras, la bodega se muestra con toda la fuerza de su arquitectura original; un espacio con cicatrices y un carácter propio que marcará la identidad del futuro hotel.
Las Techumbres: Madera y barro tradicionales
El plano superior conserva la autenticidad de la carpintería tradicional andaluza a través de sus techos de vigas vistas. Coexisten en la edificación dos soluciones rústicas muy características del Marco de Jerez: por un lado, el forjado de viguetas con entrevigado de ladrillo plano —colocado «por tabla»—, donde el barro cocido aún muestra las manchas de cal y el desgaste del tiempo; por otro, tramos de madera desnuda con entablado superior. Más allá de su estética, estas techumbres funcionaban como un ingenioso sistema térmico que protegía el vino del calor exterior, manteniendo la frescura en el interior del edificio.
Los Arcos: Los ejes del espacio
La estructura interior de la bodega se organiza a través de una sucesión de grandes arcos de medio punto terminados en cal. Estos elementos rigen el ritmo visual del edificio y dividen las antiguas naves.
La Piedra: La piel de la arquitectura tradicional
Las paredes de la bodega muestran la riqueza de los sistemas constructivos antiguos de Jerez. Al haberse desprendido los enfoscados originales, los muros dejan ver una construcción mixta cargada de texturas: mampostería tosca, bloques de piedra caliza y filas de ladrillo macizo tejar que enmarcan las ventanas y los puntos de carga. Es una piel rugosa y noble, salpicada de antiguas ventanas tapiadas y hornacinas abiertas en la piedra. Este estado inicial refleja la solidez de los muros que aislaban la bodega del clima jerezano, mostrando el desgaste natural de los materiales tras años de olvido.
UNA OBRA DE CONSERVACIÓN Y TRANSFORMACIÓN
La intervención se plantea como una cirugía precisa sobre la estructura preexistente: consolidar los elementos con valor patrimonial, sanear las patologías derivadas de años en desuso e introducir una nueva infraestructura técnica y habitacional capaz de dar cobijo a los usos del hotel sin desvirtuar la escala ni la atmósfera de la bodega.
Restauración de cubiertas tradicionales y apertura de luz cenital
Uno de los frentes de mayor intensidad técnica se localiza en los planos de cubierta. Tras el apuntalamiento preventivo de las zonas más deterioradas, se ha procedido a la consolidación minuciosa de las techumbres de madera. Se reparan y tratan las piezas sanas originales y se incorporan nuevas vigas escuadradas de madera de pino, ancladas a los muros perimetrales.
Sobre la estructura de viguetas se coloca un enlistonado de madera que sostiene el entrevigado cerámico tradicional y el tablero aislante, rematado exteriormente con la recuperación de la teja árabe curva original. En puntos estratégicos de la nave principal, se han practicado aperturas cenitales en cubierta que introducen luz natural directa en el corazón de la nave, bañando las paredes de caliza y la futura pasarela superior.
Nueva estructura metálica con entreplanta y pasarela volada
Para materializar el programa de cinco dormitorios sin compartimentar de forma agresiva la gran nave a dos aguas de más de 6 metros de altura, la intervención recurre a una solución ligera y reversible: la inserción de una estructura metálica independiente de vigas de acero y chapa colaborante.
Esta estructura genera un nivel intermedio en planta primera que alberga dos dormitorios y una pasarela volada con barandilla vertical ligera. La entreplanta se sitúa en respetuoso diálogo bajo la monumentalidad de los arcos de medio punto originales, permitiendo que la planta baja conserve la sensación de amplitud en la zona de cocina, salón y comedor, mientras que la planta alta disfruta de una perspectiva privilegiada sobre la nave.
El patio andaluz como corazón del proyecto y la creación del hammam
El patio central de 55 m² constituye el auténtico distribuidor climático y funcional del futuro hotel. En esta fase de obra, el patio ha sido vaciado y regularizado para articular las circulaciones hacia las distintas piezas: la casapuerta de entrada, las habitaciones de la planta baja y el porche exterior cubierto.
Bajo una de las crujías abovedadas contiguas al porche se ha replanteado y excavado el espacio que albergará el futuro hammam. Esta alberca de agua templada, flanqueada por salas abovedadas de reposo, reinterpretará los baños tradicionales andalusíes, dotando al hotel de un refugio térmico y sensorial de desconexión.
Replanteo de instalaciones eficientes sobre solera
Sobre las nuevas soleras de hormigón de planta baja se ha llevado a cabo el replanteo exhaustivo de las redes de saneamiento, fontanería y electricidad. Toda la infraestructura técnica de climatización, ventilación y telecomunicaciones se ha diseñado para discurrir de manera oculta por trasdosados y cámaras de suelo, cumpliendo con la exigente normativa de protección visual del Conjunto Histórico de Jerez, que prohíbe maquinaria o conductos visibles desde la vía pública o patios protegidos.
EL RESULTADO, UN HOTEL BOUTIQUE CON ALMA JEREZANA
El proyecto de Calle Isla 4 culminará con la entrega de un hotel boutique de cinco habitaciones donde el sosiego, el patrimonio vinícola y la hospitalidad contemporánea convivirán en armonía. Una vez finalizada la fase de acabados, interiorismo y equipamiento, compartiremos el reportaje fotográfico completo del edificio terminado y en funcionamiento.